Integridad del liderazgo.

Cuando Pablo le escribió a Timoteo respecto a las cualidades de un pastor, él dejó claro que un pastor debía de ser “apto para enseñar” (1 Tim. 3:2). ¿Estaba Pablo solamente diciendo que una de las características del pastor era sólo ser capaz de comunicar teología verbalmente con claridad? Si ese era el caso, entonces incluso no creyentes podrían leer discursos y calificar como maestros de la Palabra de Dios, y entonces llegar a ser pastores. Muchos de esos hombres ocupan púlpitos en las iglesias.

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