Abordando por la puerta…

Hace poco estuve de paso por el aeropuerto de la Ciudad de México, y lo primero que me impresionó fue su tamaño. Bastante que caminar, desde que te bajas del avión hasta encontrar la puerta de abordaje correspondiente. Vuelos salían a distintas ciudades del mundo, pero finalmente era solo una de entre todas esas puertas la que me llevaría a mi destino final.

Lo segundo, la infinidad de nacionalidades que puedes ver en un aeropuerto. Personas de diferentes nacionalidades, edades y trasfondos, cada quien con sus propios “afanes”.

Al estar ahí pensaba que en la vida ocurre algo similar a lo que ocurre en un aeropuerto. En esta vida solo estamos en “transito”. Mucha gente se está embarcando en diferentes “proyectos” que piensan que les llevará al destino que ellos anhelan.

En lo referente a Dios, creo que la mayoría de la gente piensa que para llegar a Dios hay muchas “puertas” disponibles por las que se puede llegar a él. Está la puerta de las “buenas obras”, la puerta de una “vida moral”, la puerta de la “religiosidad” etc.

Jesús en el evangelio de Juan nos dice: “Yo soy la puerta (singular); el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.” (Juan 10:9) Jesús nos dejó claro que para llegar a Dios no hay muchas “puertas”, solo una, él mismo. Jesús también nos dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6) El apóstol Pablo reafirma esta verdad diciéndonos: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,” (1 Timoteo 2:5)

¿Estás seguro de que la “puerta” por la que quieres o crees que se puede entrar es la correcta? El pase de abordar (la Biblia) claramente dice que la única y exclusiva puerta que te llevará a Dios es: Jesús.