Integridad del liderazgo.

Cuando Pablo le escribió a Timoteo respecto a las cualidades de un pastor, él dejó claro que un pastor debía de ser “apto para enseñar” (1 Tim. 3:2). ¿Estaba Pablo solamente diciendo que una de las características del pastor era sólo ser capaz de comunicar teología verbalmente con claridad? Si ese era el caso, entonces incluso no creyentes podrían leer discursos y calificar como maestros de la Palabra de Dios, y entonces llegar a ser pastores. Muchos de esos hombres ocupan púlpitos en las iglesias.

Enseñar la Biblia es diferente a enseñar a alguien a leer, o a escribir, o matemáticas básicas. Es la comunicación de verdades espirituales, y la Palabra de Dios debe ser comunicada por aquellos que han experimentado personalmente el poder transformador del mensaje que comunican.

Pablo dijo que los pastores debían ser “ejemplo a los creyentes” (1 Tim. 4:12), porque entre todas las personas, los pastores son “sermones caminantes” delante de las iglesias que dirigen. Esto significa que, como ministros del Evangelio, los pastores debiesen tener vidas que claramente estén alineadas con la Escritura. De la misma forma, sus vidas debiesen estar marcadas por la integridad y la pureza moral.

Tristemente, el mensaje del Evangelio ha sido socavado con frecuencia, no sólo por herejes evidentes, sino también a través de ministros que no han vivido el Evangelio y que, por descalificaciones morales de todo tipo, han dañado el mensaje de salvación y transformación que encontramos en sus sermones.

En el ministerio de Calvary Chapel, nuestro deseo es no sólo ser hombres que hablamos el mensaje, pero que también vivimos el mensaje. Tomamos la advertencia de Pablo a Tito de corazón, donde Pablo le instruye a “presentarse en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad” (Tito 2:7).

Como un grupo de hombres nacidos del “Movimiento de Jesús”, es nuestro deseo mantener a Jesús primero, honrar su nombre, y mantenernos “sin mancha del mundo” (Santiago 1:27). Debido a esta verdad, ponemos mucho énfasis en no sólo entregar, sino también a vivir el Evangelio delante del mundo, nuestras familias, y ante aquellos que Dios nos encomendó cuidar.

Como pastores de Calvary Chapel, sabemos que el ministerio no es un trabajo, una vía rápida a la fama, un lugar para presumir nuestros talentos, o algo que probamos porque no somos suficientemente buenos haciendo otra cosa. Es un llamado, algo que hacemos porque no deseamos nada hacer nada más. Y este anhelo de ministrar está apuntalado por un hambre de agradar a Dios, y un deseo de caminar como dignos del Evangelio de Jesucristo.

Estamos conscientes de que Dios nos ha confiado a nosotros el cuidado de Sus ovejas, y debido a que tomamos en serio esta gran responsabilidad, cuidamos nuestros corazones, y ministramos con integridad y pureza moral.

David Rosales. | Pastor de Calvary Chapel Chino Valley, California.