Sincronizados con La Nube.

Vivimos en una cultura donde cada vez más las nuevas tecnologías van siendo parte normal de nuestra diaria rutina. Tenemos a nuestra disposición portátiles ultra delgadas, tabletas de todos los tamaños, y teléfonos inteligentes para todos los gustos y presupuestos. Junto con todo ello, ahora también podemos tener acceso a una serie de nuevos (y otros no tan nuevos) servicios que se nos permite accesar desde cada uno de los aparatos (laptop, tableta, smartphone) que decidamos utilizar. Estemos donde estemos, podremos acceder a la misma información sin importar el aparato que decidamos usar. Todo esto es gracias a la famosa “Nube”, tecnología que básicamente es una gran almacenadora de información que es transferida automáticamente a cada dispositivo que esté sincronizada (vinculada) a ella.

Dios quiere que nuestra vida esté perfectamente sincronizada con la de él, intencionalmente nos creó dependientes de él. Adán y Eva en el comienzo vivían en una perfecta, amorosa y “sincronizada” relación con Dios. Todo eso cambió con la caída. Pero Dios resolvió todo esto enviando a Jesús a la cruz para saldar todos nuestros pecados y así poder tener la posibilidad de ser reconciliados con él. Solo así pudimos volver a caminar unidos y sincronizados con Él.

1. VIDAS CONECTADAS, VIDAS CAMBIADAS.
Para poder conocer, experimentar y recibir todo lo que Dios tiene para nosotros, primero debo estar seguro de que he reconocido mi condición de pecador (separado de Dios); he rendido completamente mi vida a él; y he aceptado mediante la fe el sacrificio que Jesús hizo por mi. La “conexión” con Dios se logra cuando él se transforma en mi padre y yo en su hijo. La Biblia dice que esto ocurre cuando recibo y creo en la obra de Jesús. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;” (Juan 1:12)

2. INTERCAMBIO DE ARCHIVOS.
Una vez que ya somos hijos y hemos sido “reconectados” con él comienza la etapa de “sincronización” o “intercambio de contenidos” por decirlo de algún modo. Dios comienza a quitar lo que no le sirve y a poner lo que es bueno (su voluntad) y le glorifica. La Biblia dice, “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” (Ezequiel 36:26-27)

Realmente una vida sincronizada con Dios es una vida que ama, hace suya, y busca transferir a cada área su vida todo lo que Dios es y tiene que darnos. Finalmente esto fue lo Jesús nos quiso decir al enseñarnos a orar, “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” (Mateo 6:10) Esto es perfecta sincronización con La Nube.

3. PODER DE EJECUCIÓN.
Dios no solo nos hace saber lo que él desea, no solo nos da nuevos deseos que le glorifican a él, tambíen nos da el poder (capacidad) para caminar en ellos. Hechos 1:8 dice, “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” No solo no podemos hacer nada si estamos separados de Jesús (Juan 15:4), tampoco podemos vivir una vida que glorifica a Jesús si el Espíritu Santo no nos capacita para ello. Él es el perfecto “ayudador” que fue enviado con el propósito de darnos el gozo y poder para vivir una vida que honra y glorifica a Dios.

 

— Edgard Möller.