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		<title>Iglesia Cristiana en Cancun | Calvary Chapel Cancun</title>
		<description>Calvary Chapel Cancun es una iglesia cristiana en Cancun, donde estudiamos la Biblia verso a verso. Si buscas una iglesia con sana enseñanza, ven a visitarnos.</description>
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			<title>Mirar la vida con los ojos de Dios</title>
						<description><![CDATA[La Biblia ofrece una visión del mundo clara y profundamente coherente. Puede resumirse en cuatro grandes palabras que recorren toda la historia bíblica: Creación, Caída, Redención y Restauración. Estas categorías no son un esquema frío. Son una manera de entender la realidad y, sobre todo, de vivir ante Dios con sentido.]]></description>
			<link>https://www.calvary.mx/blog/2026/04/01/mirar-la-vida-con-los-ojos-de-dios</link>
			<pubDate>Wed, 01 Apr 2026 15:52:48 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="15" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style="">Todas las personas, lo sepan o no, viven desde una cosmovisión: un sistema de pensamiento y de conducta que busca responder las preguntas más importantes de la vida: ¿qué es real?, ¿quién soy?, ¿qué anda mal en el mundo? y ¿hay una solución? La cosmovisión no es solo un conjunto de ideas religiosas para el domingo. Es el “lente” con el que interpretamos todo: el dolor, las decisiones, el trabajo, las relaciones y la esperanza.<br><br>La Biblia ofrece una visión del mundo clara y profundamente coherente. Puede resumirse en cuatro grandes palabras que recorren toda la historia bíblica: Creación, Caída, Redención y Restauración. Estas categorías no son un esquema frío. Son una manera de entender la realidad y, sobre todo, de vivir ante Dios con sentido.</div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="1" style="text-align:center;"><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2'  data-color="@color2"><h2  style='color:@color2;'>"La Biblia ofrece una visión del mundo clara y profundamente coherente."</h2></span></div></div><div class="sp-block sp-image-block " data-type="image" data-id="2" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="sp-image-holder" style="background-image:url(https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/23784741_5616x3744_500.jpg);"  data-source="QZ6RVQ/assets/images/23784741_5616x3744_2500.jpg" data-fill="true" data-alt="Foto de Cherry Laithang en Unsplash"><img src="https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/23784741_5616x3744_500.jpg" class="fill" alt="Foto de Cherry Laithang en Unsplash" /><div class="sp-image-title"></div><div class="sp-image-caption"></div></div></div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="3" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2' ><h2 ><b>Dios: ¿Qué es la realidad?</b></h2></span></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="4" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style="">La cosmovisión bíblica comienza con una afirmación decisiva: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Esta frase, sencilla, lo cambia todo. Si Dios crea, entonces Dios existe y es la fuente de todo. Por eso el ateísmo no puede explicar adecuadamente el origen ni el sentido. Además, la Biblia presenta a un solo Dios (no politeísmo) y distingue con claridad entre el Creador y la creación (no panteísmo). La realidad no es divina en sí misma. Es obra de Dios.<br><br>Por eso la teología no es un asunto aislado. Se relaciona con todo lo que existe. Si Dios es el origen de todo, y lo es, entonces todo tiene implicaciones espirituales, morales y humanas. La fe deja de ser un “departamento” de la vida y se convierte en el marco que la integra por completo.</div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="5" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2' ><h2 ><b>Creación: ¿Dónde estoy, quién soy, para qué existo?</b></h2></span></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="6" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style="">La Biblia responde “¿dónde estoy?” mostrando un mundo creado con orden, propósito y bondad. Génesis describe la creación de manera amplia (un relato “cosmológico”) y luego se enfoca en el ser humano (un relato “antropológico”). El mundo no es un accidente. Es una casa diseñada por Dios. Y la evaluación divina es contundente: “bueno en gran manera”.<br><br>Luego viene una de las declaraciones más elevadas sobre la identidad humana: “Hagamos al hombre a nuestra imagen”. Ser imagen de Dios (Imago Dei) significa que la vida humana tiene valor y dignidad. No somos solo materia organizada. Reflejamos a Dios y lo representamos. La identidad humana se define desde arriba, no desde los aplausos, los logros o las comparaciones.<br><br>¿Y para qué existimos? Aquí aparece lo que podríamos llamar “la comisión original”. El propósito humano incluye, al menos, tres dimensiones:<br><br><ul><li>Espiritual: tener comunión y adorar al Dios en cuya imagen fuimos creados.</li><li>Social: relacionarnos con otros seres humanos, amando al prójimo.</li><li>Cultural: relacionarnos con la creación ejerciendo dominio como mayordomos de Dios; esto implica construir, cultivar, servir, crear cultura y civilización.</li></ul><br>Esto es liberador: servir a Dios no se limita a “cosas de iglesia”. Cuando alguien crea algo para resolver un problema, cuando trabaja con integridad o cuando busca el bien común, también vive como representante del Creador.</div></div><div class="sp-block sp-image-block " data-type="image" data-id="7" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="sp-image-holder" style="background-image:url(https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/23784811_5568x3712_500.jpg);"  data-source="QZ6RVQ/assets/images/23784811_5568x3712_2500.jpg" data-fill="true"><img src="https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/23784811_5568x3712_500.jpg" class="fill" alt="" /><div class="sp-image-title"></div><div class="sp-image-caption"></div></div></div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="8" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2' ><h2 ><b>Caída: ¿Qué salió mal?</b></h2></span></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="9" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style="">La Biblia no maquilla la realidad del mal. La respuesta es tan sobria como dolorosa: “¡Todo!” El pecado no es solo hacer lo incorrecto. También es omitir lo que Dios desea. La Caída trae fracturas en todas direcciones:<br><br><ul><li>Separación del ser humano con Dios,</li><li>Separación de la persona consigo misma,</li><li>Quiebre entre hombre y mujer,</li><li>Maldición que afecta roles, relaciones y trabajo,</li><li>Y, finalmente, la muerte, junto con la expulsión del Edén.</li></ul><br>En otras palabras, el problema humano no es superficial. No se arregla solo con educación, leyes o fuerza de voluntad. La cosmovisión bíblica explica por qué el mundo se siente “desalineado”: porque el shalom fue vandalizado. Pero la Biblia no termina en Génesis 3.</div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="10" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2' ><h2 ><b>Redención: ¿Cuál es el remedio?</b></h2></span></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="11" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style="">Dios promete redención desde temprano (Gn 3:15), y la historia bíblica avanza por medio de pactos y promesas: Noé, Abraham, Sinaí, David y el Nuevo Pacto. La redención se cumple en Jesucristo (la primera venida: “ya”) y se consumará en su regreso (la segunda venida: “todavía no”).<br><br>Aquí hay una frase clave: la redención afecta todo. La salvación no es solo “un boleto al cielo”. Jesús restaura nuestros propósitos originales: lo espiritual, lo social y lo cultural. Cristo es Señor de la Creación y Señor de la Salvación. Por eso Colosenses 1 lo presenta como el centro: en Él fueron creadas todas las cosas y por medio de Él Dios reconcilia consigo todas las cosas mediante la cruz. La fe cristiana no nos aleja del mundo. Nos devuelve al mundo con misión y esperanza.<br><br>Esa esperanza no es una ilusión. Es la confianza de que lo incompleto será resuelto, la sed será saciada y la necesidad de liberación será satisfecha. La consumación futura (Apocalipsis) sostiene el presente: “Ciertamente vengo en breve”. La cosmovisión cristiana mira el dolor sin negarlo, pero también mira más allá, hacia la restauración final de Dios.</div></div><div class="sp-block sp-image-block " data-type="image" data-id="12" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="sp-image-holder" style="background-image:url(https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/23784899_4469x2979_500.jpg);"  data-source="QZ6RVQ/assets/images/23784899_4469x2979_2500.jpg" data-fill="true"><img src="https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/23784899_4469x2979_500.jpg" class="fill" alt="" /><div class="sp-image-title"></div><div class="sp-image-caption"></div></div></div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="13" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2' ><h2 ><b>Vivir con cosmovisión bíblica</b></h2></span></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="14" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style="">Adoptar esta visión del mundo no es memorizar conceptos. Es aprender a vivir bajo el señorío de Cristo. Significa adorar a Dios como Creador, reconocer la dignidad humana, tomar en serio el pecado y sus fracturas, y abrazar una redención que alcanza todas las áreas de la vida. En un mundo confundido, la cosmovisión cristiana ofrece un lente sencillo pero profundo: todo viene de Dios, todo fue dañado por el pecado y todo será restaurado por Jesucristo. Esa es nuestra historia, nuestra identidad y nuestra esperanza.</div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>Dios y mi trabajo</title>
						<description><![CDATA[Vivimos en una sociedad que ve el trabajo como una simple carga o un medio para obtener ingresos. Algunos incluso lo consideran un mal necesario, un obstáculo entre nosotros y lo que verdaderamente importa. Sin embargo, desde una perspectiva bíblica, el trabajo tiene un propósito mucho más profundo.]]></description>
			<link>https://www.calvary.mx/blog/2025/06/05/dios-y-mi-trabajo</link>
			<pubDate>Thu, 05 Jun 2025 20:03:31 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="29" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-image-block " data-type="image" data-id="0" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="sp-image-holder" style="background-image:url(https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/19983306_4016x5020_500.jpg);"  data-source="QZ6RVQ/assets/images/19983306_4016x5020_2500.jpg" data-fill="true" data-ratio="square"><img src="https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/19983306_4016x5020_500.jpg" class="fill" alt="" /><div class="sp-image-title"></div><div class="sp-image-caption"></div></div></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="1" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style="">Vivimos en una sociedad que ve el trabajo como una simple carga o un medio para obtener ingresos. Algunos incluso lo consideran un mal necesario, un obstáculo entre nosotros y lo que verdaderamente importa. Sin embargo, desde una perspectiva bíblica, el trabajo tiene un propósito mucho más profundo: fuimos creados para trabajar, mediante él honramos a Dios y, aun después de la caída, el Evangelio redime nuestro esfuerzo diario.</div></div><div class="sp-block sp-spacer-block " data-type="spacer" data-id="2" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="spacer-holder" data-height="30" style="height:30px;"></div></div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="3" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2'  data-color="#82ceb1"><h2  style='color:#82ceb1;'><b>El Dios que trabaja</b></h2></span></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="4" style="text-align:start;padding-top:15px;padding-bottom:15px;"><div class="sp-block-content"  style="">Desde la primera página de la Biblia vemos que Dios es un Dios trabajador. Él creó los cielos y la tierra en seis días (<b>Génesis 1:1</b>), y al séptimo día descansó, no por agotamiento, sino para establecer un ritmo de vida y enseñar el valor del descanso después del trabajo realizado (<b>Génesis 2:1–3</b>).<br><br>Jesús mismo, siendo el Hijo de Dios, ejemplificó la diligencia. En su vida personal, ejerció el oficio de carpintero (<b>Marcos 6:3; Mateo 13:55</b>). Él afirmó que "mi Padre hasta ahora trabaja, y yo también" (<b>Juan 5:17</b>). Durante su ministerio público, dedicó sus días a predicar, enseñar, sanar y servir a otros. Su propósito era claro: "Me es necesario hacer las obras del que me envió mientras dure el día" (<b>Juan 9:4</b>). En su oración final al Padre, declaró: "He terminado la obra que me diste que hiciera" (<b>Juan 17:4</b>).<br><br>Esto nos revela una verdad fundamental: el Dios de la Biblia es activo, diligente, creador y productivo. En consecuencia, la pereza, la procrastinación y el descuido en nuestras tareas son contrarios al carácter divino. Como enseña Pablo en 2 Tesalonicenses 3:10–12, quien no quiera trabajar, que tampoco coma. Dios espera que sus hijos sean trabajadores, ordenados y responsables.</div></div><div class="sp-block sp-spacer-block " data-type="spacer" data-id="5" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="spacer-holder" data-height="15" style="height:15px;"></div></div></div><div class="sp-block sp-image-block " data-type="image" data-id="6" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="sp-image-holder" style="background-image:url(https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/19983588_2624x3936_500.jpg);"  data-source="QZ6RVQ/assets/images/19983588_2624x3936_2500.jpg" data-fill="true" data-ratio="sixteen-nine" data-pos="bottom-center"><img src="https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/19983588_2624x3936_500.jpg" class="fill" alt="" /><div class="sp-image-title"></div><div class="sp-image-caption"></div></div></div></div><div class="sp-block sp-spacer-block " data-type="spacer" data-id="7" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="spacer-holder" data-height="15" style="height:15px;"></div></div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="8" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2'  data-color="#82ceb1"><h2  style='color:#82ceb1;'><b>El diseño original</b></h2></span></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="9" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style="">Desde el principio, Dios no solo trabajó, sino que también creó al ser humano con el propósito de trabajar. <b>Génesis 1:26–28</b> muestra cómo el Creador hizo al hombre a su imagen y semejanza, encomendándole responsabilidades específicas: ejercer dominio sobre la tierra, ser fecundo, multiplicarse y administrar la creación.<br><br>En <b>Génesis 2:15</b>, Dios puso a Adán en el huerto del Edén para cultivarlo y cuidarlo. Este mandato, dado antes de la caída, demuestra que el trabajo no es un castigo sino una vocación divina. El trabajo es una manifestación de la imagen de Dios en nosotros. Como Él, estamos llamados a organizar, desarrollar, embellecer y administrar su creación.<br><br>Pensadores como Francis Schaeffer y J.R.R. Tolkien describieron al ser humano como "subcreador". Si bien solo Dios puede crear de la nada, el ser humano —dotado de inteligencia, creatividad y habilidades divinas— puede transformar y construir cosas valiosas a partir de lo existente. Ya sea cultivando la tierra, diseñando software, preparando alimentos, manteniendo espacios limpios o dirigiendo empresas, participamos en esta vocación original. David Bahnsen afirma: "Él nos hizo a su imagen y semejanza. Lo dice cuatro veces en dos versículos del primer capítulo de Génesis, y que lo que íbamos a hacer era dominar la tierra, llenarla, ser fructíferos, multiplicarnos, llenar la tierra. Así que primero debo comenzar con la idea de que muchos cristianos han reducido esto a un mandamiento procreativo, que debíamos tener muchos hijos. Y de ninguna manera quitaría que es procreativo, pero me opondría a la idea de que es solamente procreativo, porque ¿cómo íbamos a llenar la tierra sin construir caminos y sistemas de irrigación y las diversas manifestaciones de la civilización? Así que desde el principio mismo, el establecimiento inicial del deseo de Dios de estar con nosotros y encomendarnos lo que estaríamos haciendo en la tierra —todo antes de que el pecado entrara en el mundo y ocurriera la caída— estamos leyendo sobre cómo Dios nos hizo con el propósito de estas grandiosas empresas, que pueden resumirse en la palabra trabajo."<sup>1</sup><br><br>Es erróneo a su vez pensar que únicamente los trabajos ministeriales "sirven a Dios". Todo trabajo honesto puede glorificarlo. El trabajo fue y continúa siendo un regalo divino.</div></div><div class="sp-block sp-spacer-block " data-type="spacer" data-id="10" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="spacer-holder" data-height="15" style="height:15px;"></div></div></div><div class="sp-block sp-image-block " data-type="image" data-id="11" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="sp-image-holder" style="background-image:url(https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/19983578_4096x2730_500.jpg);"  data-source="QZ6RVQ/assets/images/19983578_4096x2730_2500.jpg" data-fill="true" data-ratio="four-one" data-pos="bottom-center"><img src="https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/19983578_4096x2730_500.jpg" class="fill" alt="" /><div class="sp-image-title"></div><div class="sp-image-caption"></div></div></div></div><div class="sp-block sp-spacer-block " data-type="spacer" data-id="12" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="spacer-holder" data-height="15" style="height:15px;"></div></div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="13" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2'  data-color="#82ceb1"><h2  style='color:#82ceb1;'><b>El problema: la caída</b></h2></span></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="14" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style="">Aunque el trabajo fue parte del diseño original, el pecado trajo consecuencias dolorosas. En <b>Génesis 3:17–19</b>, Dios le dice a Adán que la tierra será maldita por su causa, que producirá espinos y que deberá trabajar con el sudor de su frente. El trabajo dejó de ser una experiencia puramente grata para convertirse en una tarea ardua, frustrante y, en ocasiones, injusta.<br><br>Esta es nuestra realidad actual. El cansancio, la insatisfacción laboral, los jefes difíciles, las condiciones injustas y la monotonía son síntomas de un mundo quebrantado. Sin embargo, esto no significa que debamos abandonar nuestra vocación de trabajar. Por el contrario, necesitamos una visión redimida del trabajo a través del Evangelio.</div></div><div class="sp-block sp-spacer-block " data-type="spacer" data-id="15" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="spacer-holder" data-height="30" style="height:30px;"></div></div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="16" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2'  data-color="#82ceb1"><h2  style='color:#82ceb1;'><b>El evangelio transforma nuestra perspectiva</b></h2></span></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="17" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style="">Una pregunta fundamental es: si rendiremos cuentas a Dios por toda nuestra vida, ¿cómo debemos considerar el hecho de que dedicamos gran parte de ella al trabajo?<br><br>Según estadísticas que muestra la revista Expansión, el mexicano promedio dedica más de 2,100 horas anuales al trabajo remunerado, 432 horas al traslado y entre 1,000 y 2,600 horas a las labores del hogar. Nuestra vida está mayormente ocupada en trabajar, trasladarnos al trabajo y realizar tareas cotidianas. Por esta razón, nuestra actitud hacia el trabajo tiene un profundo significado espiritual.<br><br>Pablo exhorta en <b>1 Corintios 10:31</b>: "Ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios". Esto incluye, naturalmente, nuestro trabajo. En <b>Colosenses 3:23–24</b> nos recuerda que trabajamos "como para el Señor y no para los hombres", sabiendo que de Él recibiremos la recompensa.<br><br>Cuando un cristiano percibe su trabajo como un servicio a Cristo, su motivación se transforma. Ya no trabaja únicamente por dinero, reconocimiento o estatus, sino por fidelidad al Señor. Sea que ejerzas como médico, maestro, albañil, abogado o madre de familia, puedes honrar a Dios con tu labor diaria. El mismo trabajo, contemplado con una actitud diferente, se vuelve transformador.</div></div><div class="sp-block sp-spacer-block " data-type="spacer" data-id="18" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="spacer-holder" data-height="15" style="height:15px;"></div></div></div><div class="sp-block sp-image-block " data-type="image" data-id="19" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="sp-image-holder" style="background-image:url(https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/19983573_3448x5168_500.jpg);"  data-source="QZ6RVQ/assets/images/19983573_3448x5168_2500.jpg" data-fill="true" data-ratio="square"><img src="https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/19983573_3448x5168_500.jpg" class="fill" alt="" /><div class="sp-image-title"></div><div class="sp-image-caption"></div></div></div></div><div class="sp-block sp-spacer-block " data-type="spacer" data-id="20" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="spacer-holder" data-height="15" style="height:15px;"></div></div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="21" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2'  data-color="#82ceb1"><h2  style='color:#82ceb1;'><b>La actitud que honra a Dios</b></h2></span></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="22" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style="">Dios no solo se interesa en el "qué" de nuestro trabajo, sino también en el "cómo". Se nos llama a trabajar con integridad, respeto, diligencia y excelencia. La Biblia ofrece orientación clara para quienes sirven en situaciones difíciles. En <b>1 Pedro 2:18</b> y en <b>Tito 2:9</b>, se instruye a los siervos a obedecer incluso a los amos difíciles. No se trata de aprobar la injusticia, sino de demostrar que el creyente responde a una autoridad superior: Cristo.<br><br><b>Efesios 6:5–8</b> nos enseña que debemos servir "de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres", sabiendo que Dios recompensará toda obra realizada con fidelidad. Esta perspectiva transforma nuestra actitud ante un entorno laboral adverso: no trabajamos para complacer a los hombres, sino para servir a Cristo.</div></div><div class="sp-block sp-spacer-block " data-type="spacer" data-id="23" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="spacer-holder" data-height="30" style="height:30px;"></div></div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="24" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2'  data-color="#82ceb1"><h2  style='color:#82ceb1;'><b>El trabajo como adoración</b></h2></span></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="25" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style="">La teología del trabajo nos enseña que cada jornada laboral representa una oportunidad para adorar a Dios, servir al prójimo y desarrollar el mundo que Él creó. No necesitamos cambiar de empleo para vivir con propósito; a veces, lo que necesitamos es un cambio de corazón.<br><br>Dios nos ha llamado a trabajar, no solo para producir, sino para reflejar su imagen, contribuir al bien común y glorificarle. Al comprender esto, el trabajo deja de ser una maldición y se transforma en una misión.</div></div><div class="sp-block sp-spacer-block " data-type="spacer" data-id="26" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="spacer-holder" data-height="30" style="height:30px;"></div></div></div><div class="sp-block sp-divider-block " data-type="divider" data-id="27" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="sp-divider-holder"></div></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="28" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style="">1, De Breakpoint: <i>Sports Betting, the Super Bowl, and the Value of Work</i> with David Bahnsen, 14 feb 2025.</div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>Lentes para ver el mundo</title>
						<description><![CDATA[Todos tenemos una cosmovisión, aunque no siempre seamos conscientes de ella. Esta cosmovisión influye en nuestras percepciones, decisiones y acciones cotidianas, guiando nuestra comprensión del mundo.]]></description>
			<link>https://www.calvary.mx/blog/2024/08/15/lentes-para-ver-el-mundo</link>
			<pubDate>Thu, 15 Aug 2024 11:00:49 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="15" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-image-block " data-type="image" data-id="0" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="sp-image-holder" style="background-image:url(https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/16477165_2000x2000_500.jpg);"  data-source="QZ6RVQ/assets/images/16477165_2000x2000_2500.jpg" data-fill="true" data-ratio="sixteen-nine"><img src="https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/16477165_2000x2000_500.jpg" class="fill" alt="" /><div class="sp-image-title"></div><div class="sp-image-caption"></div></div></div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="1" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2' ><h2 >¿Qué es una Cosmovisión?</h2></span></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="2" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style="">Una cosmovisión es la forma en que una persona entiende y explica el mundo y su lugar en él. Se puede comparar con un par de lentes a través de los cuales vemos e interpretamos la realidad que nos rodea. Estos "lentes" enfocan nuestra percepción del mundo y moldean la manera en que interpretamos lo que vemos.</div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="3" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2' ><h2 >Características Clave de las Cosmovisiones</h2></span></div></div><div class="sp-block sp-image-block " data-type="image" data-id="4" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="sp-image-holder" style="background-image:url(https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/16477231_1200x1200_500.jpg);"  data-source="QZ6RVQ/assets/images/16477231_1200x1200_2500.jpg" data-fill="true" data-ratio="sixteen-nine"><img src="https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/16477231_1200x1200_500.jpg" class="fill" alt="" /><div class="sp-image-title"></div><div class="sp-image-caption"></div></div></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="5" style="text-align:start;padding-top:15px;padding-bottom:15px;"><div class="sp-block-content"  style=""><ul><li><b>Universalidad:</b> Todos tenemos una cosmovisión, aunque no siempre seamos conscientes de ella. Esta cosmovisión influye en nuestras percepciones, decisiones y acciones cotidianas, guiando nuestra comprensión del mundo.</li></ul><br><ul><li><b>Influencia en la Interpretación:</b> Nuestra cosmovisión moldea cómo interpretamos los eventos y experiencias de la vida. A través de esta lente, asignamos significados y valores a nuestras vivencias, lo cual puede variar enormemente de una persona a otra.</li></ul><br><ul><li><b>Respuestas Fundamentales:</b> Una cosmovisión responde a preguntas esenciales como: ¿De dónde venimos? ¿Cuál es nuestro propósito? ¿Cómo debemos vivir? ¿Hacia dónde vamos? Estas preguntas fundamentales nos ayudan a formar una base sólida sobre la cual construimos nuestras creencias y comportamientos.</li></ul><br><ul><li><b>Manifestación en la Vida:</b> Se refleja en cómo vivimos nuestra vida, no solo en lo que decimos creer. Como se ha dicho: "Puede que no vivas lo que profesas, pero vivirás lo que crees". Esta manifestación se observa en nuestras elecciones diarias, relaciones y la forma en que enfrentamos los desafíos y triunfos.</li></ul></div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="6" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2' ><h2 >Tipos de Cosmovisiones</h2></span></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="7" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style="">Existen diferentes tipos de cosmovisiones, que se pueden agrupar en tres familias principales:<br><br><ul><li><b>Naturalismo:</b> Sostiene que todo es natural y no hay nada sobrenatural o metafísico.</li></ul><br><ul><li><b>Trascendentalismo:</b> Afirma que la realidad trasciende el mundo físico. Incluye creencias como que todo es dios o que somos parte de una divinidad.</li></ul><br><ul><li><b>Teísmo:</b> Cree en la existencia de un Dios y su creación. Incluye religiones como el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam.</li></ul></div></div><div class="sp-block sp-image-block " data-type="image" data-id="8" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="sp-image-holder" style="background-image:url(https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/16477286_1100x733_500.jpg);"  data-source="QZ6RVQ/assets/images/16477286_1100x733_2500.jpg" data-fill="true" data-ratio="four-one"><img src="https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/16477286_1100x733_500.jpg" class="fill" alt="" /><div class="sp-image-title"></div><div class="sp-image-caption"></div></div></div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="9" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2' ><h2 >Por qué importa</h2></span></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="10" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style="">Es crucial examinar nuestra propia cosmovisión y considerar si realmente se ajusta a la realidad del mundo en que vivimos. La pregunta clave no es si una cosmovisión nos conviene, sino si se ajusta al mundo tal como es. Como señala John Stonestreet: "No miras a una Cosmovisión, miras a través de una". Esto subraya cómo nuestras cosmovisiones pueden influir en nuestra percepción sin que nos demos cuenta.<br><br></div></div><div class="sp-block sp-image-block " data-type="image" data-id="11" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="sp-image-holder" style="background-image:url(https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/16477357_1200x1200_500.jpg);"  data-source="QZ6RVQ/assets/images/16477357_1200x1200_2500.jpg" data-fill="true"><img src="https://storage1.snappages.site/QZ6RVQ/assets/images/16477357_1200x1200_500.jpg" class="fill" alt="" /><div class="sp-image-title"></div><div class="sp-image-caption"></div></div></div></div><div class="sp-block sp-heading-block " data-type="heading" data-id="12" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><span class='h2' ><h2 >Entonces</h2></span></div></div><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="13" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style="">Entender el concepto de cosmovisión nos permite ser más conscientes de cómo interpretamos el mundo y por qué actuamos de cierta manera. Nos invita a reflexionar sobre nuestras creencias fundamentales y a considerar si están bien fundamentadas. En un mundo diverso y complejo, comprender las diferentes cosmovisiones puede ayudarnos a navegar mejor las diferencias culturales y personales, fomentando una mayor comprensión y empatía.</div></div><div class="sp-block sp-divider-block " data-type="divider" data-id="14" style="text-align:start;"><div class="sp-block-content"  style=""><div class="sp-divider-holder"></div></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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