Cuando Pablo le escribió a Timoteo acerca de los calificaciones de un pastor, dejó en claro que un pastor debía ser “apto para enseñar” (I Timoteo 3:2). La pregunta es: ¿Pablo estaba diciendo que solo una de las calificaciones de un pastor es que pueda comunicar teología verbalmente con claridad? Si ese es el caso, entonces incluso los no creyentes que leen guiones preparados podrían calificar como maestros de la Palabra de Dios y, por lo tanto, convertirse en pastores. Muchos púlpitos de las iglesias están ocupados por tales hombres.

Los pastores, entre todas las personas, son “sermones ambulantes” ante el mundo y las iglesias que pastorean.

Enseñar la Biblia es diferente a enseñarle a alguien a leer, escribir o matemáticas básicas. Es la comunicación de la verdad espiritual, y la palabra de Dios debe ser comunicada por aquellos que han participado personalmente en el poder transformador del mensaje que ahora dan.

Pablo dijo que los pastores deben ser “ejemplos para los creyentes” (I Timoteo 4:12), porque la palabra de Dios se vive entre las personas, y los pastores entre todas las personas son “sermones ambulantes” ante el mundo y las iglesias que pastorean.

Esto significa que, como ministros del evangelio, los pastores deben tener una vida alineada claramente con las Escrituras y, como tal, la vida de un pastor debe estar marcada por la integridad y la pureza moral.

Deseamos ser hombres que no solo hablen el mensaje, sino que también vivan el mensaje.

Tristemente, el mensaje del evangelio a menudo ha sido socavado, no solo por obvios herejes, sino también por ministros que no han “vivido” el evangelio y que, por fallas morales de todo tipo, han dañado el mensaje de salvación y transformación que encontramos en su mensaje.

Foto de Andrew Butler en Unsplash

En los ministerios de Calvary Chapel deseamos ser hombres que no solo hablemos el mensaje, sino que también los vivamos. Tomamos en serio la amonestación de Pablo a Tito donde le instruyó a “presentarse en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad,” (Tito 2:7).

Somos conscientes de que Dios nos ha confiado el cuidado de Sus ovejas, y debido a que tomamos ese encargo seriamente, guardamos nuestros corazones y ministramos con integridad.

Como grupo de hombres nacidos del Movimiento de Jesús, es nuestro deseo mantener a Jesús en primer lugar, honrar Su nombre y mantenernos “sin mancha del mundo” (Santiago 1:27). Debido a que esto es cierto, ponemos un gran énfasis no solo en dar, sino en vivir el evangelio ante el mundo, nuestra familia y aquellos a quienes Dios ha confiado a nuestro cuidado.

Como pastores de Calvary Chapel, sabemos que el ministerio no es un trabajo, una vía rápida a la fama, un lugar para mostrar nuestros talentos o algo que tratamos de hacer porque no tenemos la habilidad suficiente para hacer otra cosa. Es un llamado, algo que debemos hacer porque no anhelamos nada más. Y este anhelo de ministrar está respaldado por un hambre de agradar a Dios y un deseo de caminar como es digno del evangelio de Jesucristo.

Somos conscientes de que Dios nos ha confiado el cuidado de Sus ovejas, y debido a que tomamos ese encargo seriamente, guardamos nuestros corazones y ministramos con integridad y pureza moral.

David Rosales, pastor de Calvary Chapel Chino Valley.

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Etiquetas: , , Last modified: 26 de julio de 2022